A veces cuando las luces se apagan, cuando esas tilitantes almas brillantes cesan sus cantos y queda en penumbra esto que estoy sintiendo, esto que estoy pensando, se abre paso a todo. Empiezo a comprender, empiezo a acomodar mis ideas, siento mi respiración profunda, se que estoy acá sentada en el medio de la nada solo conmigo que respiro, que pienso…
A veces cuando ya te has ido y no vuelves, es cuando me doy cuenta cuanto amo la soledad… estirarme en la cama y poder girar. Es el tiempo en el que puedo hundirme en mi misma, conocerme, rescatarme, poseerme y deslumbrarme…
A veces cuando caen lagrimas de mis ojos que humedecen mi rostro, las dejo llegar a mi boca, las saboreo así puedo probar el sabor del desamor, de la tristeza, el sabor de un corazón roto…
A veces cuando se cuelan por las ventana las sombras de los coches, de las gentes, de la vida, se me hace imposible dejar de pensarte, se me hace imposible no imaginarte en el ángulo oscuro de mi vida pidiendo perdón, pidiendo consuelo, pidiéndome brazos… estos brazos que ya no te alcanzan, estos brazos que te soltaron para dejarte volar…
A veces cuando estoy dormida y despierto de repente exaltada por el sueño que quiso comerme con sus dientes, es cuando me doy cuenta que sigo siendo niña y que necesito a mis padres para consolar mis heridas, mi alma que se quiebra en pedazos. Que sean ellos quienes pongan “curitas” y me abracen fuerte hasta volverme a sentir.
A veces cuando no escribo, que me quedo muda es porque por dentro estoy a gritos, tengo tantas palabras por decir que no me queda espacio para ninguna de ellas, todas vuelan en mi mente sin dejarme organizarlas, me cansan, me deprimen, me oscurecen…
A veces me doy cuenta que esto que vivo es real, que mi pasado , mi presente y mi futuro son la trenza que me sujeta, que algunas veces me ahorca y otras veces me sujeta para no caer mas profundo, para no entrar en el abismo…
aqui dejo lo que pienso, lo que se cuela en mi alma, en mi cabeza y no me deja tranquila hasta que lo escriba...
martes, 16 de junio de 2009
lunes, 20 de abril de 2009
Lo que ella no sabia
Camino largos pasos bajo la lluvia que bañaba sus lacios cabellos, no recordaba mucho de esa noche, su mente estaba nublada por espacios vacíos de tiempo, solo sentía que todo había sido en vano. El agua se escurría por su cara, lavando el maquillaje, y por sus ropas hasta llegar a alagar sus zapatos de tacón que producían un gracioso sonido cada vez que chapoteaban contra el suelo. La estación del bus se miraba a lo lejos, le faltaban talvez unas cuantas cuadras para alcanzarla y estar a salvo de las gotas de agua que se clavaban en su espalda. No sabía dónde había estacionado el coche, estaba perdida, su mente estaba bloqueada, no sabía qué estaba haciendo ahí.
Recordaba solo milésimos de segundo, trataba de hacer memoria de la noche pero todo era en demasiado confuso, dentro de ella sabía que las cosas habían salido mal, por eso estaba caminando bajo la lluvia… En su mente se repetían como ecos sus palabras hirientes, las podía sentir clavaba das y frías en su pecho como puñales que lograban atravesar no solo su carne y sino que lograban herir hasta su alma…
Escuchaba sus pasos que se hacían interminables. A lo lejos la silueta de alguien detenido bajo la lluvia, bañándose hasta los huesos como ella. Camino hasta llegar al sujeto, trataba de buscarle la forma definida pero solo lograba ver que aquella persona tenía las manos dentro de la gabardina y su cabeza hundida dentro de un sombrero y mirando el suelo. Tosió algo por el frió, pero aquel inmutable personaje se quedo fijo y firme como estatua de yeso. Empezó a pensar qué motivaba a ese hombre a estar bajo la lluvia: un amor, un desamor, esperaba alguien o algo, para qué estar bajo la lluvia de esa manera; si las cosas anduvieran bien en casa ninguno de los dos estarían en ese momento bajo la tormenta, algo tenían que tener en común. Aceleró el paso, haciendo caso omiso a lo que acaba de ocurrir, estaba tan atormentada con no poder recordar claramente las últimas horas, todo esto tenía que ser, posiblemente un juego de su mente.
Continúo su camino. Esas cuadras se hacían cada vez mas eternas, cada vez que miraba la casetilla estaba tan lejos como al principio, como minutos atrás. La carretera a penas estaba iluminada, ni un solo auto había pasado desde que empezó a caminar, le pareció bastante extraño por ser aquella era una de las calles más transitadas de la ciudad. Las luces se hacían intermitentes y empezó a notar que de tanto en tanto aparecían frente a ella siluetas descoloridas con cabezas bajas. Si alguna de ellas levantaba su mirada entre la penumbra lograba entrever horribles facciones de caras sufridas. Se limpiaba la cara, se quitaba la lluvia, el maquillaje y las lágrimas de los ojos para comprender si sus espejismos eran o no personas. Las sombras se movían, se entrecortaban con figuras borrosas. Eran sombras con caras atormentadas que se atravesaban o aparecían en su camino como pidiendo ayuda. Se retorcían como si algún dolor les maltratara, como si un mal viviera dentro de ellos.
Siguió su paso veloz, ahora más que nunca quería alcanzar la casetilla. Escucho detrás ella pasos y mirando por encima de su hombro observó que era el hombre que había encontrado minutos atrás. Caminaba encorvado, con las manos aún dentro de la gabardina y la cabeza baja… Su corazón empezó a palpitar rápidamente, bajo los vestidos bañados se dio cuenta que temblaba de miedo, presentía algo y no sabia qué. Todo aquello tenía que ser definitivamente un mal sueño, eso no podía estar pasándole, probablemente todo era parte de un gran mal sueño y todo era una gran farsa de su mente. Pensó en doblar en la próxima esquina y así su pesadilla terminaría.
Al doblar al ángulo entró en una pequeña calle oscura, caminó cada vez más despacio casi deslizándose, haciendo de sus pasos pisadas felinas, cautelosas y silenciosas, completamente invisible en la oscuridad de la noche, delatada sólo por el sonido de la lluvia contra su cuerpo. Tratando de ahogar su miedo trato de relajarse, de guardarse el corazón en el pecho y sintió como su respiración volvía poco a poco a la normalidad. Se sintió aliviada al escuchar como los pasos del hombre que la perseguía habían seguido derecho su camino, entonces no estaba tras ella! Fue solo una casualidad en la pesadilla…
Inhalo profundo, esa paranoia era nada más que otro producto de su imaginación.
Cuando ya no temblaba y había tomado fuerza suficiente trato de mirar entre la penumbra y apenas pudo ver sus manos. Sabía que hacia la izquierda estaba la salida a la calle principal, a su derecha el abismo de la oscuridad absoluta de aquel callejón. Respiro fuerte y se decidió salir, ya no corría peligro. Todavía estaba estrellada contra la pared, camuflándose. Se fue despegando del muro, trato de volverse y sintió una brisa helada que la volvió a paralizar, estaba de nuevo contra el muro y sentía miles de ojos posándose sobre ella. Se sintió asfixiada y su respiración se hacia cada vez mas espesa. Como pudo, quito el peso que la sostenía y corrió con todas sus fuerzas, había llegado al final del callejón!! Miro hacia todas partes, y de entre las sombras una silueta mas oscura que la propia oscuridad tomo su mano, se le erizo la piel cuando se acerco a su oído y le murmuro tan cerca que podía sentir la fría respiración: - mira más allá de tus ojos!-. Sus piernas temblaban como gelatina, nunca había estado más asustada. Soltó su mano de la cadena de hielo y logro escabullirse corriendo de nuevo pero esta vez hacia la luz, fuera del callejón.
Al llegar de nuevo a la entrada principal la lluvia ya había cesado, sus cabellos y sus ropas no estaban mojadas, se miro las manos, se toco su cara, debía ser la parte final del sueño.
Sin tener palabras que decir miro a su alrededor, no reconocía nada. El sol estaba a punto de salir. Hundió las manos en su cara, cubrió su rostro pero no para llorar sino para concentrarse. Realmente el sueño estaba llegando a su fin y empezó a ver las imágenes del pasado remoto y cercano que aparecían frente a ella como en una pantalla de cine. Momentos que no imaginaba que existieron y otros que recordaba como si hubieran sucedido ayer: su madre, su padre, sus juguetes de pequeña, su amigo imaginario, su oso de felpa favorito, sus vestidos, los zapatos, sus amigas del colegio, los libros pintados con corazones rotos y besos añejos, sus pantuflas, su gato, su casa, su auto, los momentos en que reía, sus amigos en una fiesta de cúmplenos, el amor de su vida, los otros tantos que no recordaba muy bien como se llamaban, tragos, bailes, plantas, viajes, playas, ducharse, trabajar por la mañana, el café, las flores, las lágrimas, la muerte de su hermano, cocinar, hacer el amor, besar, las peleas, las canciones, el viento en la cara, las risas de los niños en el parque y en ese momento ver cómo había acabado todo y ella sin tener palabras.
Sintió vergüenza por no haber podido predecirlo, ella era una predectora innata, cortantemente podía predecir eso que sucedería. Pero esta vez no había logrado anticipar los hechos, se dejó llevar como mecida por las nubes en una fantasía que ya sonaba a tormenta, una tan grande y tan fuerte como la que había caído esa noche.
Recordó su vestido verde y sus zapatos de tacón favoritos. Recordó el lugar y como corrió fuera del restaurante tratando de escapar de lo que no quería escuchar, de lo que no quería vivir. Recordó que lloraba, que se escabullo entre la gente que la chocaba y que su celular no dejaba de sonar. Había parqueado el coche del otro lado de la cuadra, esa tarde la ciudad estaba concurrida. Busco en su bolso las llaves del auto, el teléfono continuaba su incansable ring al que decidió seguir ignorando, no quería hablarle ya no habida mas que decir, así lo había decidido.
Atravesó la calle principal rápidamente y sin mirar demasiado. El auto que venia cruzando de la avenida no tuvo tiempo de frenar…. Fue fácil entender que todo había terminado.
Recordaba solo milésimos de segundo, trataba de hacer memoria de la noche pero todo era en demasiado confuso, dentro de ella sabía que las cosas habían salido mal, por eso estaba caminando bajo la lluvia… En su mente se repetían como ecos sus palabras hirientes, las podía sentir clavaba das y frías en su pecho como puñales que lograban atravesar no solo su carne y sino que lograban herir hasta su alma…
Escuchaba sus pasos que se hacían interminables. A lo lejos la silueta de alguien detenido bajo la lluvia, bañándose hasta los huesos como ella. Camino hasta llegar al sujeto, trataba de buscarle la forma definida pero solo lograba ver que aquella persona tenía las manos dentro de la gabardina y su cabeza hundida dentro de un sombrero y mirando el suelo. Tosió algo por el frió, pero aquel inmutable personaje se quedo fijo y firme como estatua de yeso. Empezó a pensar qué motivaba a ese hombre a estar bajo la lluvia: un amor, un desamor, esperaba alguien o algo, para qué estar bajo la lluvia de esa manera; si las cosas anduvieran bien en casa ninguno de los dos estarían en ese momento bajo la tormenta, algo tenían que tener en común. Aceleró el paso, haciendo caso omiso a lo que acaba de ocurrir, estaba tan atormentada con no poder recordar claramente las últimas horas, todo esto tenía que ser, posiblemente un juego de su mente.
Continúo su camino. Esas cuadras se hacían cada vez mas eternas, cada vez que miraba la casetilla estaba tan lejos como al principio, como minutos atrás. La carretera a penas estaba iluminada, ni un solo auto había pasado desde que empezó a caminar, le pareció bastante extraño por ser aquella era una de las calles más transitadas de la ciudad. Las luces se hacían intermitentes y empezó a notar que de tanto en tanto aparecían frente a ella siluetas descoloridas con cabezas bajas. Si alguna de ellas levantaba su mirada entre la penumbra lograba entrever horribles facciones de caras sufridas. Se limpiaba la cara, se quitaba la lluvia, el maquillaje y las lágrimas de los ojos para comprender si sus espejismos eran o no personas. Las sombras se movían, se entrecortaban con figuras borrosas. Eran sombras con caras atormentadas que se atravesaban o aparecían en su camino como pidiendo ayuda. Se retorcían como si algún dolor les maltratara, como si un mal viviera dentro de ellos.
Siguió su paso veloz, ahora más que nunca quería alcanzar la casetilla. Escucho detrás ella pasos y mirando por encima de su hombro observó que era el hombre que había encontrado minutos atrás. Caminaba encorvado, con las manos aún dentro de la gabardina y la cabeza baja… Su corazón empezó a palpitar rápidamente, bajo los vestidos bañados se dio cuenta que temblaba de miedo, presentía algo y no sabia qué. Todo aquello tenía que ser definitivamente un mal sueño, eso no podía estar pasándole, probablemente todo era parte de un gran mal sueño y todo era una gran farsa de su mente. Pensó en doblar en la próxima esquina y así su pesadilla terminaría.
Al doblar al ángulo entró en una pequeña calle oscura, caminó cada vez más despacio casi deslizándose, haciendo de sus pasos pisadas felinas, cautelosas y silenciosas, completamente invisible en la oscuridad de la noche, delatada sólo por el sonido de la lluvia contra su cuerpo. Tratando de ahogar su miedo trato de relajarse, de guardarse el corazón en el pecho y sintió como su respiración volvía poco a poco a la normalidad. Se sintió aliviada al escuchar como los pasos del hombre que la perseguía habían seguido derecho su camino, entonces no estaba tras ella! Fue solo una casualidad en la pesadilla…
Inhalo profundo, esa paranoia era nada más que otro producto de su imaginación.
Cuando ya no temblaba y había tomado fuerza suficiente trato de mirar entre la penumbra y apenas pudo ver sus manos. Sabía que hacia la izquierda estaba la salida a la calle principal, a su derecha el abismo de la oscuridad absoluta de aquel callejón. Respiro fuerte y se decidió salir, ya no corría peligro. Todavía estaba estrellada contra la pared, camuflándose. Se fue despegando del muro, trato de volverse y sintió una brisa helada que la volvió a paralizar, estaba de nuevo contra el muro y sentía miles de ojos posándose sobre ella. Se sintió asfixiada y su respiración se hacia cada vez mas espesa. Como pudo, quito el peso que la sostenía y corrió con todas sus fuerzas, había llegado al final del callejón!! Miro hacia todas partes, y de entre las sombras una silueta mas oscura que la propia oscuridad tomo su mano, se le erizo la piel cuando se acerco a su oído y le murmuro tan cerca que podía sentir la fría respiración: - mira más allá de tus ojos!-. Sus piernas temblaban como gelatina, nunca había estado más asustada. Soltó su mano de la cadena de hielo y logro escabullirse corriendo de nuevo pero esta vez hacia la luz, fuera del callejón.
Al llegar de nuevo a la entrada principal la lluvia ya había cesado, sus cabellos y sus ropas no estaban mojadas, se miro las manos, se toco su cara, debía ser la parte final del sueño.
Sin tener palabras que decir miro a su alrededor, no reconocía nada. El sol estaba a punto de salir. Hundió las manos en su cara, cubrió su rostro pero no para llorar sino para concentrarse. Realmente el sueño estaba llegando a su fin y empezó a ver las imágenes del pasado remoto y cercano que aparecían frente a ella como en una pantalla de cine. Momentos que no imaginaba que existieron y otros que recordaba como si hubieran sucedido ayer: su madre, su padre, sus juguetes de pequeña, su amigo imaginario, su oso de felpa favorito, sus vestidos, los zapatos, sus amigas del colegio, los libros pintados con corazones rotos y besos añejos, sus pantuflas, su gato, su casa, su auto, los momentos en que reía, sus amigos en una fiesta de cúmplenos, el amor de su vida, los otros tantos que no recordaba muy bien como se llamaban, tragos, bailes, plantas, viajes, playas, ducharse, trabajar por la mañana, el café, las flores, las lágrimas, la muerte de su hermano, cocinar, hacer el amor, besar, las peleas, las canciones, el viento en la cara, las risas de los niños en el parque y en ese momento ver cómo había acabado todo y ella sin tener palabras.
Sintió vergüenza por no haber podido predecirlo, ella era una predectora innata, cortantemente podía predecir eso que sucedería. Pero esta vez no había logrado anticipar los hechos, se dejó llevar como mecida por las nubes en una fantasía que ya sonaba a tormenta, una tan grande y tan fuerte como la que había caído esa noche.
Recordó su vestido verde y sus zapatos de tacón favoritos. Recordó el lugar y como corrió fuera del restaurante tratando de escapar de lo que no quería escuchar, de lo que no quería vivir. Recordó que lloraba, que se escabullo entre la gente que la chocaba y que su celular no dejaba de sonar. Había parqueado el coche del otro lado de la cuadra, esa tarde la ciudad estaba concurrida. Busco en su bolso las llaves del auto, el teléfono continuaba su incansable ring al que decidió seguir ignorando, no quería hablarle ya no habida mas que decir, así lo había decidido.
Atravesó la calle principal rápidamente y sin mirar demasiado. El auto que venia cruzando de la avenida no tuvo tiempo de frenar…. Fue fácil entender que todo había terminado.
jueves, 19 de marzo de 2009
Esos instantes en los que podemos ser invisibles
Los momentos que desconocemos uno del otro,
Esos momentos en que somos frágiles como una hoja al viento
Y flotamos libremente en nuestros pensamientos.
Son momentos en lo que no nos pertenecemos,
Momentos en los que dejamos de ser esos seres que se conocen
Y nos perdemos en el tiempo de instantes que nos llenan de pensamientos.
Cerramos las persianas de nuestros ojos,
Nos hundimos en un tiempo donde solo escuchamos nuestra respiración y sabemos quiénes somos.
Esos momentos en que somos frágiles como una hoja al viento
Y flotamos libremente en nuestros pensamientos.
Son momentos en lo que no nos pertenecemos,
Momentos en los que dejamos de ser esos seres que se conocen
Y nos perdemos en el tiempo de instantes que nos llenan de pensamientos.
Cerramos las persianas de nuestros ojos,
Nos hundimos en un tiempo donde solo escuchamos nuestra respiración y sabemos quiénes somos.
sábado, 30 de agosto de 2008
Pensamientos
No es tan fácil pensar y dejar que las ideas sean peldaños de tu vida.
Todo en este mundo es parte de un estereotipo. La vida me ha dotado de una cierta gracia, por así llamarlo, que vale poco o vale mucho del lado que lo veas.
Yo considero que soy una mujer bastante inteligente, más que bella, aunque suene arrogante, pero todo esto viene por la historia que vengo a contarles.
El mundo se ha divdido siempre en dos mitades: en gente bella y gente fea, en blancos y otros colores, en ricos y pobres, en altos y bajos, en inteligentes y brutos, en hombres y mujeres…
Nos han enseñado que nuestras vidas son parte de un todo o de un contrario, para eso existe la sociedad, que nos ensucia la mente y nos llena de estereotipos.
Para los hombres existen dos clases de mujeres: las poseibles y las que pueden ser amadas, algo así como los “objetos” mujer y las mujeres “no objeto” a las que son capaces de amar.
La sociedad permite que las mujeres bellas sean objetos de deseo incapaces de pensar, solo figuras deseables, poesibles, personas vacías que tratan como si no tuvieran sentimientos. Y lo vemos en la moda, en las películas, en las revistas, en la música .... miles de bellas mujeres que son como muñecas, sin cerebro no por que no lo tengan, sino porque no les permiten usarlo y para muchas de ellas eso está bien.
Ser bella es una arma de doble filo: demasiado hermosa para ser tomada en serio o demasiado bella para pasar desapercibida en momentos en que sería mejor ser tomada como una mente brillante. Y no es extraño que la gente se sorprenda en decir es bella e inteligente, como si eso fuera algo raro, algo así como marciano, algo casi inhumano.
La belleza es tan relativa, desde la parte que la veas puede ser tan odiosa, puede ser mas horrible que la peor fealdad del mundo.
Quieres que te cuente como me siento, ok ahí vamos!!!
A veces es como ser parte de todo, es como ser importante.
A veces es como ser invisible, como si nadie pudiera mirarme por dentro, como si nadie captara que los sentimientos me están carcomiendo, me están encontrando.
A veces es como estar muda en un lugar lleno de ojos,
A veces es como sumergirse profundo en un mar de lágrimas de enojo.
A veces me pregunto si me puedes ver a la cara sin tener pensamientos absurdos de quien duerme a mi lado.
A veces me quedo quieta entre la multitud y me siento flotando, es como ser parte de un escenario, algo que vuela que pica en la cara…
A veces me gustaría que me vieras llorando…
A veces me doy cuenta que tengo la culpa de tus desprecios y tus encantos,
A veces me escondo detrás de harapos y salgo a la calle para ser ignorada.
A veces se me parte el alma y me quiebro en pedazos, me destrozo en tus brazos que no hacen más que desearme despacio.
A veces me siento y me escucho hablando y me siento triunfante entrar a ese lado, y me doy cuenta lo difícil que se vuelve tratar de conocerme porque estoy sellada, porque este mundo me fabricó empaque.
A veces miro como te quedas maravillado al entender las palabras que te voy contando, y me observas distante como si yo fuera un barco, un muelle algo muy lejano.
A veces me enfado conmigo y me doy rabia, porque es más sencillo dejarme llevar por toda la mierda que me han enseñado.
A veces, la mayor parte del tiempo estoy encerrada en mi misma, algo que llaman ensimismado, lamiéndome heridas de pasados. Me quedo encerrada y no busco llaves. Me miras y mil veces podrías mirarme sin siquiera imaginar que estoy pensando.
Todo en este mundo es parte de un estereotipo. La vida me ha dotado de una cierta gracia, por así llamarlo, que vale poco o vale mucho del lado que lo veas.
Yo considero que soy una mujer bastante inteligente, más que bella, aunque suene arrogante, pero todo esto viene por la historia que vengo a contarles.
El mundo se ha divdido siempre en dos mitades: en gente bella y gente fea, en blancos y otros colores, en ricos y pobres, en altos y bajos, en inteligentes y brutos, en hombres y mujeres…
Nos han enseñado que nuestras vidas son parte de un todo o de un contrario, para eso existe la sociedad, que nos ensucia la mente y nos llena de estereotipos.
Para los hombres existen dos clases de mujeres: las poseibles y las que pueden ser amadas, algo así como los “objetos” mujer y las mujeres “no objeto” a las que son capaces de amar.
La sociedad permite que las mujeres bellas sean objetos de deseo incapaces de pensar, solo figuras deseables, poesibles, personas vacías que tratan como si no tuvieran sentimientos. Y lo vemos en la moda, en las películas, en las revistas, en la música .... miles de bellas mujeres que son como muñecas, sin cerebro no por que no lo tengan, sino porque no les permiten usarlo y para muchas de ellas eso está bien.
Ser bella es una arma de doble filo: demasiado hermosa para ser tomada en serio o demasiado bella para pasar desapercibida en momentos en que sería mejor ser tomada como una mente brillante. Y no es extraño que la gente se sorprenda en decir es bella e inteligente, como si eso fuera algo raro, algo así como marciano, algo casi inhumano.
La belleza es tan relativa, desde la parte que la veas puede ser tan odiosa, puede ser mas horrible que la peor fealdad del mundo.
Quieres que te cuente como me siento, ok ahí vamos!!!
A veces es como ser parte de todo, es como ser importante.
A veces es como ser invisible, como si nadie pudiera mirarme por dentro, como si nadie captara que los sentimientos me están carcomiendo, me están encontrando.
A veces es como estar muda en un lugar lleno de ojos,
A veces es como sumergirse profundo en un mar de lágrimas de enojo.
A veces me pregunto si me puedes ver a la cara sin tener pensamientos absurdos de quien duerme a mi lado.
A veces me quedo quieta entre la multitud y me siento flotando, es como ser parte de un escenario, algo que vuela que pica en la cara…
A veces me gustaría que me vieras llorando…
A veces me doy cuenta que tengo la culpa de tus desprecios y tus encantos,
A veces me escondo detrás de harapos y salgo a la calle para ser ignorada.
A veces se me parte el alma y me quiebro en pedazos, me destrozo en tus brazos que no hacen más que desearme despacio.
A veces me siento y me escucho hablando y me siento triunfante entrar a ese lado, y me doy cuenta lo difícil que se vuelve tratar de conocerme porque estoy sellada, porque este mundo me fabricó empaque.
A veces miro como te quedas maravillado al entender las palabras que te voy contando, y me observas distante como si yo fuera un barco, un muelle algo muy lejano.
A veces me enfado conmigo y me doy rabia, porque es más sencillo dejarme llevar por toda la mierda que me han enseñado.
A veces, la mayor parte del tiempo estoy encerrada en mi misma, algo que llaman ensimismado, lamiéndome heridas de pasados. Me quedo encerrada y no busco llaves. Me miras y mil veces podrías mirarme sin siquiera imaginar que estoy pensando.
martes, 8 de julio de 2008
Tengo para ofrecerte mis brazos que se abren como alas y saben volar a lugares lejanos cuando cierro mis ojos y me dejo llevar por esas cosas que sueño.
Tengo mi cabeza llena de flores de colores y de ideas que no se quedan quietas, algunas de ellas se suicidan desde lo más profundo con la esperanza que las encuentre cuando limpio mi alma.
Tengo el corazón un poco cocido he de confesar, le pongo remiendos de telas de colores que recojo de las calles, de las casas, de mis amigos que me dan sus pañuelos para secar mis las lágrimas. Y así, cada vez que me lastiman decido ponerme un parche y no sentir más; respiro profundo y me perfumo y vuelvo a salir de la jaula donde me escondo cuando estoy herida y vuelo libre con mi nuevo corazón, otra vez vuelo buscando las nubes y los aires que me conocen.
Tengo todo lo que he querido porque me lo regalan, porque me lo he ganado. Tengo la paciencia para esperar que llegues y me abraces fuerte. Tengo la paciencia para esperar que te florezcas o florezcan mis jardines dormidos.
Tengo la esperanza de encontrar la sonrisa perfecta cuando despierto. Tengo la esperanza de verte soñar aquí conmigo, de verte como me respiras mientras yo te miro. Tengo la esperanza de ver que te quedas entre mi cuerpo buscando el reposo que puedo darte, buscando más que solo un cuerpo, clavándote en mi alma y convirtiéndote en parte de esto que voy pintado para mi.
Tengo para ofrecerte mi risa que también revolotea y llena de sabores los lugares donde estoy. Tengo mil besos que podrían ser tuyos para que lo tomes y los guardes como recuerdos dentro del alma, como colecciones de esas cosas que no se olvidan, de esas cosas que perfuman la cara.
Tengo mariposas en el estómago cada vez que te pienso. Ellas que me mueven por dentro y me desordenan las ideas. Hacen que me sienta grande y pequeña, que me confunda y me aclare. Mis mariposas no se quedan quietas, buscan espacios para salir. Me salen por la boca cuando te beso, me salen por los ojos cuando te miro y me salen del alma cada vez que imagino que si te pienso me podrías estar pensando y que podemos conectarnos en la cadena de nuestros pensamientos, que podemos estar juntos en este segundo con solo pensarlo.
Tengo la vida corta como la de un bicho!!!
Tengo mi cabeza llena de flores de colores y de ideas que no se quedan quietas, algunas de ellas se suicidan desde lo más profundo con la esperanza que las encuentre cuando limpio mi alma.
Tengo el corazón un poco cocido he de confesar, le pongo remiendos de telas de colores que recojo de las calles, de las casas, de mis amigos que me dan sus pañuelos para secar mis las lágrimas. Y así, cada vez que me lastiman decido ponerme un parche y no sentir más; respiro profundo y me perfumo y vuelvo a salir de la jaula donde me escondo cuando estoy herida y vuelo libre con mi nuevo corazón, otra vez vuelo buscando las nubes y los aires que me conocen.
Tengo todo lo que he querido porque me lo regalan, porque me lo he ganado. Tengo la paciencia para esperar que llegues y me abraces fuerte. Tengo la paciencia para esperar que te florezcas o florezcan mis jardines dormidos.
Tengo la esperanza de encontrar la sonrisa perfecta cuando despierto. Tengo la esperanza de verte soñar aquí conmigo, de verte como me respiras mientras yo te miro. Tengo la esperanza de ver que te quedas entre mi cuerpo buscando el reposo que puedo darte, buscando más que solo un cuerpo, clavándote en mi alma y convirtiéndote en parte de esto que voy pintado para mi.
Tengo para ofrecerte mi risa que también revolotea y llena de sabores los lugares donde estoy. Tengo mil besos que podrían ser tuyos para que lo tomes y los guardes como recuerdos dentro del alma, como colecciones de esas cosas que no se olvidan, de esas cosas que perfuman la cara.
Tengo mariposas en el estómago cada vez que te pienso. Ellas que me mueven por dentro y me desordenan las ideas. Hacen que me sienta grande y pequeña, que me confunda y me aclare. Mis mariposas no se quedan quietas, buscan espacios para salir. Me salen por la boca cuando te beso, me salen por los ojos cuando te miro y me salen del alma cada vez que imagino que si te pienso me podrías estar pensando y que podemos conectarnos en la cadena de nuestros pensamientos, que podemos estar juntos en este segundo con solo pensarlo.
Tengo la vida corta como la de un bicho!!!
El tiempo en vida insecto
Me dices que me ves poco, que se convierten en eternidades las horas, los días, las semanas que pasamos sin vernos… Tu tiempo se alarga, a veces se acorta…
Si miras la vida con ojos de insecto, las horas, incluso los minutos; no, no los mismos segundos son eternidades para vos.
Nuestras vidas son tan cortas para el cosmos, tan insignificantes como sentimos, como la vemos.
Imagina los días de un escarabajo, de una hormiga que sus vidas son tan cortas como una semana nuestra, como una jornada de nuestro trabajo del que nos quejamos constantemente de estar exhaustos…
Me miras con tus ojos profundos y los segundos pasan, pasan las horas y nos sumergimos uno en el otro absorbiéndonos, dándonos lo poco que podamos, o lo máximo que se pueda por los momentos en que podemos despegarnos del mundo.
Nuestra vida se reduce a esos mínimos instantes que se vuelven nuestras vidas… Nuestros encuentros profundos donde respiramos los segundos de vida que nos queda, donde encontramos instantes que se vuelven milenios y se detiene el tiempo, al menos para nosotros, cuando encontramos portales fantásticos a donde transportarnos.
Perdemos tantos momentos, perdemos la vida en enredos. Nos dejamos guiar por el bombillo como las polillas, nos olvidamos de ver el sol. Nos atrapamos en las ventanas y tratamos de salir a través de ellas; nos damos miles de veces contra los vidrios y no encontramos la salida.
Nuestras alas atadas al tiempo. Nuestra juventud que es una bomba de tiempo y nuestra edad que avanza a pasos agigantados como si fuéramos insectos y nuestras vidas se hace cortas y sin miedos.
Para vos, que me llenas la cabeza de ideas!!!!!
Me dices que me ves poco, que se convierten en eternidades las horas, los días, las semanas que pasamos sin vernos… Tu tiempo se alarga, a veces se acorta…
Si miras la vida con ojos de insecto, las horas, incluso los minutos; no, no los mismos segundos son eternidades para vos.
Nuestras vidas son tan cortas para el cosmos, tan insignificantes como sentimos, como la vemos.
Imagina los días de un escarabajo, de una hormiga que sus vidas son tan cortas como una semana nuestra, como una jornada de nuestro trabajo del que nos quejamos constantemente de estar exhaustos…
Me miras con tus ojos profundos y los segundos pasan, pasan las horas y nos sumergimos uno en el otro absorbiéndonos, dándonos lo poco que podamos, o lo máximo que se pueda por los momentos en que podemos despegarnos del mundo.
Nuestra vida se reduce a esos mínimos instantes que se vuelven nuestras vidas… Nuestros encuentros profundos donde respiramos los segundos de vida que nos queda, donde encontramos instantes que se vuelven milenios y se detiene el tiempo, al menos para nosotros, cuando encontramos portales fantásticos a donde transportarnos.
Perdemos tantos momentos, perdemos la vida en enredos. Nos dejamos guiar por el bombillo como las polillas, nos olvidamos de ver el sol. Nos atrapamos en las ventanas y tratamos de salir a través de ellas; nos damos miles de veces contra los vidrios y no encontramos la salida.
Nuestras alas atadas al tiempo. Nuestra juventud que es una bomba de tiempo y nuestra edad que avanza a pasos agigantados como si fuéramos insectos y nuestras vidas se hace cortas y sin miedos.
Para vos, que me llenas la cabeza de ideas!!!!!
martes, 27 de mayo de 2008
Lo que he estado haciendo
Algunas veces “patino di testa” me dejo hundir por momentos de los que no salgo, los dejo dominar mis días, mis emociones; los dejo perturbar mi calma, pellizcarme el alma.
Algunos de esos días se me van volando y las horas son eternas…
Palpita m corazón y su ritmo es el que me recuerda que sigo en esta vida.
Nada me pertenece, todo es de aire: las gentes, los autos, las calles, los vestidos… No tengo los ojos puestos en nada porque todo desaparece entre la niebla borrosa de este tiempo que se escapa de las manos.
Y te busco si, te estoy buscando, solo que todavía no estoy convencida de lo que viene, de lo que espero. Esto moldeando dentro de mi alma eso que necesito, pero no necesito nada porque aunque no estas acá conmigo yo siento que ya te tuve, que vives esperando el momento de regresar a mi mundo, de volver al tuyo.
Crees en pasados? Yo creo que mi vida es un espejo del pasado, todos los que conozco, a todos lo conocí con caras y ropas diferentes; y soy la que he cambiado poco, la que se encierra en los errores y permite verse a pocos. He visto al mundo caminar junto a mi lado, estoy segura de haberte encontrado mil veces, de haberte sentido en mi cuerpo y flotando como pluma a mi lado.
No se exactamente, como eres o donde has estado. Se donde estado yo y que he estado haciendo, pasando mi vida mientras espero….
Algunos de esos días se me van volando y las horas son eternas…
Palpita m corazón y su ritmo es el que me recuerda que sigo en esta vida.
Nada me pertenece, todo es de aire: las gentes, los autos, las calles, los vestidos… No tengo los ojos puestos en nada porque todo desaparece entre la niebla borrosa de este tiempo que se escapa de las manos.
Y te busco si, te estoy buscando, solo que todavía no estoy convencida de lo que viene, de lo que espero. Esto moldeando dentro de mi alma eso que necesito, pero no necesito nada porque aunque no estas acá conmigo yo siento que ya te tuve, que vives esperando el momento de regresar a mi mundo, de volver al tuyo.
Crees en pasados? Yo creo que mi vida es un espejo del pasado, todos los que conozco, a todos lo conocí con caras y ropas diferentes; y soy la que he cambiado poco, la que se encierra en los errores y permite verse a pocos. He visto al mundo caminar junto a mi lado, estoy segura de haberte encontrado mil veces, de haberte sentido en mi cuerpo y flotando como pluma a mi lado.
No se exactamente, como eres o donde has estado. Se donde estado yo y que he estado haciendo, pasando mi vida mientras espero….
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